Hola de nuevo, amigos. En las dos próximas entradas del blog os contaré nuestro viaje, que ha transcurrido en tres países distintos Polonia, Ucrania y Bielorrusia. Desde aquí, agradecer a Jesús Sevi todo el trabajo de organizar el viaje y buscar los hostels, viajes y demás. Y al resto, cómo no, su compañía, ganas de hacer cosas, tolerancia para con los demás y muchas cosas más. Ha sido maravilloso viajar con vosotros, espero que no sea el último.
Bueno, tras esta pequeña introducción, entraré en materia. Nuestro viaje comenzaba un domingo a las 12 de la noche en el bus Kaunas-Varsovia, al cual llegamos antes de tiempo tras hacer nuestros preparativos con equipajes, algo de comida para pasar la noche y demás. El bus se retrasó 45 minutos, que tuvimos que esperar a la intemperie en la estación de autobuses (por llamarla de algún modo) de Kaunas. Al subir, aquello olía a choto, pero los asientos no eran incómodos del todo. El problema es que el viaje en teoría duraba unas 6 horas, pero llegamos a Varsovia a las 12 del mediodía. Entre el retraso, la nieve, el viento, las cutre carreteras y que estuvimos parados cerca de 4 horas aún sin saber por qué, el viaje en autobús se convirtió en algo parecido a un infierno. Una vez en Varsovia, nos dirigimos a nuestro hostel, donde había multitud de españoles esos días, nos acomodamos y nos reencontramos con Héctor, que había ido un par de días antes a visitar a una amiga suya que se encuentra de Erasmus allí. Nos dimos un paseo y vimos el casco antiguo de la ciudad, comimos en un sitio donde nos cebaron por unos 25 Zlotys (a los cuales decidimos llamar floppys) que son cerca de 6 euros. Esa noche estábamos para el arrastre y no salimos, sólo nos tomamos una cerveza en el hostel en plan tranqui. Al día siguiente, madrugamos y fuimos a desayunar a una chocolatería llamada Wedel, en la cual el desayuno consiste en un zumo natural, una taza de chocolate, dos croissants y dos bollos de pan con chocolate, mermelada casera de cerezas y miel para untar, todo ello por 18 Floppys (Gracias a Sara por llevarnos) Visitamos un parque, el centro de la ciudad con más luz y de vuelta al hostel. Nos preparamos para salir y fuimos a una fiesta de estudiantes en la que había barra libre de cerveza, con lo cual os podéis imaginar el resultado. Antes de esto, nos encargamos de la siguiente etapa del viaje, conseguir el billete del tren para ir a Lublin. Nos habían vendido la estación como algo reventadísimo, pero una vez más, la Euro da sus frutos y nos encontramos con un edificio totalmente remozado. El caso es que nos esperábamos que la señora de la taquilla no hablase ni papa de inglés, como así fue. Pero, sorprendentemente, a la primera, conseguimos nuestros billetes con el descuento de estudiante con sólo enseñarle nuestro ISIC (International Student Identification Card, algo que en España no trabajamos pero que está muy bien, ya que da descuentos para transportes entre otras cosas)
A la mañana siguiente, nos dirigimos a la estación del tren, donde el gran gusano de hierro con destino Lublin se retrasaba. Unos minutos más tarde de lo previsto, apareció en el andén, no era lo más moderno del mundo, pero tampoco una de esas cafeteras con las ventanas mal selladas que alguna vez hemos tomado yendo o viniendo de Vilnius. Como éramos 8, nos separamos en 2 cubículos, 4 en cada uno. Cada una de las estancias tenía dos bancos enfrentados donde aspirábamos a dormir un ratito en las cerca de 3 horas de trayecto, algo que casi habíamos conseguido, cuando apareció Giuseppe, el revisor. El hombre, como de costumbre, nos pidió los billetes, que gustosamente le cedimos para comprobar, a lo cual nos requirió también el carnet de estudiante para ver que el descuento era correcto, cosa que según él no era así. El tipo sólo hablaba polaco, así que andábamos arreglados. Comenzó a decirnos que teníamos que pagar un billete porque ese no era correcto, y nosotros nos aferrábamos a que la señora de la taquilla nos dijo que todo estaba bien y que no pagábamos porque no era culpa nuestra. Él se aferraba a la "Polska Legitymacja" (leyes polacas) y nosotros a nuestros cojones toreros. El momento álgido vino cuando el Sevi le dijo que en la Kasa (taquilla, caja) nos habían dicho que estaba bien, y al tío le entró el siroco "kasa me, kasa me" gritaba como un condenado mientras se golpeaba el pecho. Así que nos amenazó con que o pagábamos o nos bajábamos en la siguiente estación en medio de ninguna parte. Al final, tuvimos que pagar un billete entero, pero conseguimos que nos devolviesen el importe del anterior, haciendo a Giuseppe venir con nosotros a la caja.
Allí nos esperaba nuestro contacto, Pantene. Sí, como el champú, es que el chiquillo fue finalista en un concurso de la susodicha marca. Lublin, en general, es como una sucursal de Kaunas en Polonia, todo reventadísimo, gente extraña, pero tenía iglesias bonitas y un Old Town apañado. Nos dedicamos básicamente a salir de fiesta, porque es el único atractivo de la ciudad según todo el mundo, pero con todo y con eso, nada del otro jueves ya que empezaba la Cuaresma y se ve que en Polonia, todo eso se lleva a rajatabla y no había demasiada gente, pero sí cervezas a una cantidad ridícula de Floppys, por lo cual, otra merla para el pecho.
Nuestra estancia en Polonia fue bastante agradable, y mis conclusiones son que los polacos son gente por lo general amable (bueno, más o menos), que hacen por comunicarse contigo (dentro de sus limitaciones) y que pueden ser buenos anfitriones para la Eurocopa. Eso sí, el país en sí no está preparado ni de coña. Las carreteras son bastante malas, Varsovia está en obras completamente, pero no de las que les va a dar tiempo a terminar, si no que están metiendo una segunda línea de metro y tienen una zapatiesta considerable allí montada para unos cuantos años más) espero que el resto de sedes estén algo mejor, porque si no, van arreglados los pobres. Aunque ahora mismo, y siempre desde mi modesta opinión y reconociendo que no tengo ni pajolera idea de economía, creo que todo esto de los grandes eventos deportivos es una oportunidad para gastarte el dinero que no tienes, y que después, a base de subvenciones, turismo (esto no es lo que era, ahora la gente sí que se moviliza y se deja la cartera en una Euro o un mundial) y demás zarandajas tienes las ciudades adecentadas, y haces algo de caja. Lo que viene siendo un chollo en toda regla
Desvaríos de una mente calenturienta con mucho tiempo libre en un país desconocido
sábado, 10 de marzo de 2012
lunes, 20 de febrero de 2012
De viaje
Hola amigos, os escribo esta entrada desde mi móvil, ya que estoy de viaje por Polonia y Ucrania durante los próximos 10 días. Sed buenos
lunes, 13 de febrero de 2012
Ice day
Hola amigos, ayer pasamos un día cojonudo explorando los alrededores de la ciudad. Tras un sábado tranquilito, decidimos madrugar un poco y tomar el autobusai 1 hasta el fin del mundo, es un viaje largo, en el cual vimos de todo, pero predominantemente solares y casas bastante reventadas. Un ratazo después, llegamos al fin de la ruta, un bosque nevado y nada cuidado en el cual echamos a andar sin saber muy bien a dónde, llegando a una construcción abandonada usada como basurero, y decidimos dar la vuelta. Cruzando un par de carreteras y las vías del tren vislumbramos nuestro objetivo: Kauno marios, una especie de lago con una exclusa para barcos que, actualmente se encuentra congelado.
Bajamos de aquella manera por una pequeña loma, hostia terrible de alguien del grupo incluida. Nos encontrábamos frente a una vasta extensión de hielo, de la cual no nos fiábamos demasiado, todo hay que decirlo. Lanzamos primero algún objeto contundente contra la capa helada para comprobar su integridad, y comenzamos a adentrarnos en el lago. Los primeros instantes eran un poco tensos conforme notábamos una delgada lámina crujir bajo nuestros pies, pero nos fuimos soltando poco a poco, y llegamos al primer agujero de pescador donde, con un palo, comprobamos que el espesor del hielo era suficiente como para aguantarnos sin problemas (más de 20 pescadores lituanos no pueden estar equivocados). Con la ilusión de cumplir uno de mis sueños de la infancia, el cruzar de punta a punta un lago helado, prosiguió nuestro avance, entre fotos, risas y miradas curiosas a la gente que por allí desarrollaba sus actividades (esquí de travesía, pesca, patinaje, ciclismo, incluso había padres con niños en trineo arrastrados por perretes)
A mitad del trayecto nos fijamos en cómo hacían los agujeros los pescadores, utilizando un berbiquí gigante. Así que, ni cortos ni perezosos, preguntamos a uno de los pescadores si nos dejaba el suyo para ver cómo funcionaba aquello, dando como resultado a 7 españoles haciendo agujeros cual idiotas en un lago helado. Cuando devolvimos la herramienta al simpático lugareño, nos ofreció un poco de té calentito, muy rico por cierto (al final me acabará gustando y todo) Así, entre nuestras chorradas como pianos y auténticas gilipolleces llegamos a la otra orilla del lago, success! Lo único que nos faltó fue tener unos patines para darnos una vueltecilla por allí, qué lastima.
Después nos tocó ir en busca del trolley 5 para volver a la civilización, donde planeamos ir a ver a Martica por la noche, porque como ya sabréis de anteriores capítulos, recientemente ha sido dada de alta del hospital y aún no puede salir demasiado a la calle, así que tras una tarde durmiendo la siesta (no funcionaba internet) nos plantamos en su casa, para hacer unos entrecots en la chimenea, acompañados de papas fritas y embutidos españoles. Una cena redonda, sí señor.
Así concluyó una jornada de hielo, exploración y sueños infantiles cumplidos
Bajamos de aquella manera por una pequeña loma, hostia terrible de alguien del grupo incluida. Nos encontrábamos frente a una vasta extensión de hielo, de la cual no nos fiábamos demasiado, todo hay que decirlo. Lanzamos primero algún objeto contundente contra la capa helada para comprobar su integridad, y comenzamos a adentrarnos en el lago. Los primeros instantes eran un poco tensos conforme notábamos una delgada lámina crujir bajo nuestros pies, pero nos fuimos soltando poco a poco, y llegamos al primer agujero de pescador donde, con un palo, comprobamos que el espesor del hielo era suficiente como para aguantarnos sin problemas (más de 20 pescadores lituanos no pueden estar equivocados). Con la ilusión de cumplir uno de mis sueños de la infancia, el cruzar de punta a punta un lago helado, prosiguió nuestro avance, entre fotos, risas y miradas curiosas a la gente que por allí desarrollaba sus actividades (esquí de travesía, pesca, patinaje, ciclismo, incluso había padres con niños en trineo arrastrados por perretes)
A mitad del trayecto nos fijamos en cómo hacían los agujeros los pescadores, utilizando un berbiquí gigante. Así que, ni cortos ni perezosos, preguntamos a uno de los pescadores si nos dejaba el suyo para ver cómo funcionaba aquello, dando como resultado a 7 españoles haciendo agujeros cual idiotas en un lago helado. Cuando devolvimos la herramienta al simpático lugareño, nos ofreció un poco de té calentito, muy rico por cierto (al final me acabará gustando y todo) Así, entre nuestras chorradas como pianos y auténticas gilipolleces llegamos a la otra orilla del lago, success! Lo único que nos faltó fue tener unos patines para darnos una vueltecilla por allí, qué lastima.
Después nos tocó ir en busca del trolley 5 para volver a la civilización, donde planeamos ir a ver a Martica por la noche, porque como ya sabréis de anteriores capítulos, recientemente ha sido dada de alta del hospital y aún no puede salir demasiado a la calle, así que tras una tarde durmiendo la siesta (no funcionaba internet) nos plantamos en su casa, para hacer unos entrecots en la chimenea, acompañados de papas fritas y embutidos españoles. Una cena redonda, sí señor.
Así concluyó una jornada de hielo, exploración y sueños infantiles cumplidos
viernes, 10 de febrero de 2012
Euroliga Top16: Zalgiris Kaunas BC - FC Barcelona
Hola muchachada, ayer el Zalgiris volvía a jugar en casa un partido de Euroliga, aunque están eliminados porque de los tres primeros habían palmado los tres, pero eso no nos impidió ir a verlo. Sabéis que yo le tengo un poco de manía a esos tíos que visten de azul y rojo, sea en el deporte que sea, por lo cual esta vez animaba al equipo local.
Ayer, como siempre, el estadio estaba casi lleno, pero no había tanto ambiente. Esta gente sabía la que se les venía encima, y nosotros también. Al llegar allí, un frío de cojones, ya que el pabellón se encuentra en un islote en medio del río (que ahora está congelado)
Una media hora antes del comienzo del partido ya estábamos dentro y dejando los abrigos en el guardarropa. Decidimos echar una cerveza mientras empezaba, pero cuál fue nuestra sorpresa que nos la tuvimos que beber en el pasillo porque en este partido, misteriosamente, no se podía beber alcohol en las gradas. Manda huevos.
Pese a eso, nos tocaron detrás unos lituanos que iban bastante tajados, uno de ellos cayó desde la fila de asientos a la nuestra, y se pegaron todo el partido animando a su equipo de una manera bastante descoordinada. Nuestras localidades estaban en el segundo anillo de asientos, al lado de una parte de los "ultras" del Zalgiris, unos chavalines que caiga lo que caiga no paran de animar.
Lo que fue el partido en sí, pues si lo visteis ya lo sabréis, y si no, os cuento un poco por encima. Comenzó ganando el Zalgiris, con una defensa y fuerte y seria que mantuvo durante todo el partido. Pero claro, cuando tienes enfrente a uno de los pesos pesados del baloncesto europeo no basta con eso. Si atacas y no puntúas, no sirve de nada todo el trabajo hecho en tu campo. Tenían dos bajas sensibles, Sonny Weems y Popovic, lo cual se notó en la falta de claridad en la elaboración y distribución del juego. El caso es que se les acabó el chollo cuando el Barça se puso serio, Lorbek empezó a enchufarlas y salió Navarro a la cancha (qué bueno es este tío, por Dios) Al final, y como ya sabíamos, acabaron palmando de 9 (58-67)
Tras el partido, como era el cumpleaños de Jose, fuimos a cenar a casa de Jorge y Héctor, donde le cantamos cumpleaños feliz al afortunado con una tarta de queso riquísima, unos cubalibres y lo típico de los jueves, al Barbara's.
Como notición, también os anuncio que esta mañana por fin le han dado el alta a nuestra Martica, ya la tenemos en casa y esperemos no tener que volver a coger el Trolley 1 hasta Klinikos nunca más.
Ayer, como siempre, el estadio estaba casi lleno, pero no había tanto ambiente. Esta gente sabía la que se les venía encima, y nosotros también. Al llegar allí, un frío de cojones, ya que el pabellón se encuentra en un islote en medio del río (que ahora está congelado)
Una media hora antes del comienzo del partido ya estábamos dentro y dejando los abrigos en el guardarropa. Decidimos echar una cerveza mientras empezaba, pero cuál fue nuestra sorpresa que nos la tuvimos que beber en el pasillo porque en este partido, misteriosamente, no se podía beber alcohol en las gradas. Manda huevos.
Pese a eso, nos tocaron detrás unos lituanos que iban bastante tajados, uno de ellos cayó desde la fila de asientos a la nuestra, y se pegaron todo el partido animando a su equipo de una manera bastante descoordinada. Nuestras localidades estaban en el segundo anillo de asientos, al lado de una parte de los "ultras" del Zalgiris, unos chavalines que caiga lo que caiga no paran de animar.
Lo que fue el partido en sí, pues si lo visteis ya lo sabréis, y si no, os cuento un poco por encima. Comenzó ganando el Zalgiris, con una defensa y fuerte y seria que mantuvo durante todo el partido. Pero claro, cuando tienes enfrente a uno de los pesos pesados del baloncesto europeo no basta con eso. Si atacas y no puntúas, no sirve de nada todo el trabajo hecho en tu campo. Tenían dos bajas sensibles, Sonny Weems y Popovic, lo cual se notó en la falta de claridad en la elaboración y distribución del juego. El caso es que se les acabó el chollo cuando el Barça se puso serio, Lorbek empezó a enchufarlas y salió Navarro a la cancha (qué bueno es este tío, por Dios) Al final, y como ya sabíamos, acabaron palmando de 9 (58-67)
Tras el partido, como era el cumpleaños de Jose, fuimos a cenar a casa de Jorge y Héctor, donde le cantamos cumpleaños feliz al afortunado con una tarta de queso riquísima, unos cubalibres y lo típico de los jueves, al Barbara's.
Como notición, también os anuncio que esta mañana por fin le han dado el alta a nuestra Martica, ya la tenemos en casa y esperemos no tener que volver a coger el Trolley 1 hasta Klinikos nunca más.
lunes, 6 de febrero de 2012
Pasando el tiempo
Hola amigos
Hoy hace 8 días que volví a Kaunas. 8 días en los que no he parado un momento, y no precisamente estudiando. Hemos tenido una vida social ajetreada con salidas, entradas, despedidas, más salidas...
Esta semana ya va haciendo mejor tiempo, estamos subiendo entre 5 y 10 grados, y para el finde quizá caiga nieve nueva, que la que hay está ya en plan roca y no mola tanto.
Bueno, a lo que íbamos. El caso es que este fin de semana nuestro amigo polaco Piotr ha terminado su Erasmus y lo despedimos con una fiesta en su residencia, tras la cual, inteligentes de nosotros, tuvimos una batalla de nieve a -27ºC en la calle antes de ir a DzemPub, el sitio del Karaoke, donde los sábados no cantan cosas raras en lituano y se está bastante tranquilo. También volví a mi templo, DejaVu, tras más de mes y medio de ausencia en las habituales noches de viernes. El domingo nuestras amigas polacas volvieron a despedir a Piotr haciendo pizzas caseras en su piso, y no nos quedó más remedio que acercarnos a ver qué se cocía por allí.
Hoy, la semana ha empezado encauzando asuntos académicos en la universidad, donde hemos obtenido nuestra primera nota de forma oficial, con sus firmas, papelorios y toda esa clase de zarandajas, y esta tarde, tras la pertinente visita a la pobre Marta, que ya se encuentra mucho mejor y sin fiebre, pero aún sigue teniendo algo de infección y tendrá que estar hasta el fin de semana probablemente allí, hemos ido a cenar algo a Republic. Es un garito que está bastante bien, con unas hamburguesas muy buenas, y en el que antes de empezar el partido en directo del Liverpool contra el Tottenham Hotspur, sonaban temazos de Dire Straits, Guns n' Roses y Mr Big, entre otros, aunque cuando el partido es de la Liga española los cabrones no quitan la música para poner los comentarios.
También hemos comprado las entradas para el partido de Euroliga de esta semana: Zalgiris - Barcelona. Unas entradas cojonudas en el 2º anillo del pabellón, al lado de los hinchas kaunianos. Veremos a ver el repaso que les meten los de azul y rojo a los pobres lituanos... Ah, y también he conseguido un paquete de pelotas de ping-pong para jugar a beerpong en la residencia, que para eso tenemos una mesa larga
Bueno chavalotes, hasta aquí lo que se puede contar en público. El próximo día más, mejor y más fuerte (harder, better, bigger, stronger, grande Hectoras)
Hoy hace 8 días que volví a Kaunas. 8 días en los que no he parado un momento, y no precisamente estudiando. Hemos tenido una vida social ajetreada con salidas, entradas, despedidas, más salidas...
Esta semana ya va haciendo mejor tiempo, estamos subiendo entre 5 y 10 grados, y para el finde quizá caiga nieve nueva, que la que hay está ya en plan roca y no mola tanto.
Bueno, a lo que íbamos. El caso es que este fin de semana nuestro amigo polaco Piotr ha terminado su Erasmus y lo despedimos con una fiesta en su residencia, tras la cual, inteligentes de nosotros, tuvimos una batalla de nieve a -27ºC en la calle antes de ir a DzemPub, el sitio del Karaoke, donde los sábados no cantan cosas raras en lituano y se está bastante tranquilo. También volví a mi templo, DejaVu, tras más de mes y medio de ausencia en las habituales noches de viernes. El domingo nuestras amigas polacas volvieron a despedir a Piotr haciendo pizzas caseras en su piso, y no nos quedó más remedio que acercarnos a ver qué se cocía por allí.
Hoy, la semana ha empezado encauzando asuntos académicos en la universidad, donde hemos obtenido nuestra primera nota de forma oficial, con sus firmas, papelorios y toda esa clase de zarandajas, y esta tarde, tras la pertinente visita a la pobre Marta, que ya se encuentra mucho mejor y sin fiebre, pero aún sigue teniendo algo de infección y tendrá que estar hasta el fin de semana probablemente allí, hemos ido a cenar algo a Republic. Es un garito que está bastante bien, con unas hamburguesas muy buenas, y en el que antes de empezar el partido en directo del Liverpool contra el Tottenham Hotspur, sonaban temazos de Dire Straits, Guns n' Roses y Mr Big, entre otros, aunque cuando el partido es de la Liga española los cabrones no quitan la música para poner los comentarios.
También hemos comprado las entradas para el partido de Euroliga de esta semana: Zalgiris - Barcelona. Unas entradas cojonudas en el 2º anillo del pabellón, al lado de los hinchas kaunianos. Veremos a ver el repaso que les meten los de azul y rojo a los pobres lituanos... Ah, y también he conseguido un paquete de pelotas de ping-pong para jugar a beerpong en la residencia, que para eso tenemos una mesa larga
Bueno chavalotes, hasta aquí lo que se puede contar en público. El próximo día más, mejor y más fuerte (harder, better, bigger, stronger, grande Hectoras)
jueves, 2 de febrero de 2012
Lithuanian winter
Hola de nuevo, amiguitos. Escribo esto desde la seguridad y confort de nuestra resi, porque lo que es en la calle... Hoy nos hemos despertado a la agradable temperatura de -25ºC, como debe ser. Este finde teníamos planeado ir a Riga, pero parece que se suspende debido a ciertas complicaciones con una amiga que está enferma. Así que, Martica, la entrada de hoy es para tí . Ponte buena pronto.
No os preocupéis por la ola de frío polar que está azotando el viejo continente (que ahora se llama Carrefour) ya que, por el momento no dormimos en un cajero ni en la calle, así que sobreviviremos. Necesitamos nieve nueva porque la que hay ya está muy pisada y convertida en hielo traicionero y meada por los perretes del barrio. Fuera de todo esto, yo creo que esto del frío extremo tiene cierto componente psicológico, porque a mí a partir de -10ºC me parece que hace siempre el mismo maldito frío del copón, que por otra parte, bien abrigado tampoco es tanto. Mi problema es lidiar con el calor, porque si tienes frío te tapas y punto, pero cuando estás asado de calor en el verano murciano sin poder ir a la playa o a la piscina y te has duchado 3 veces, llega un momento que no hay más ropa que te puedas (o te puedan) quitar.
Por lo demás los primeros días aquí están transcurriendo con normalidad, salvo ciertos sobresaltos, y es que a esta gente se les va un poco el pistón de vez en cuando. También hemos probado por primera vez el Zamagonas, una especie de orujo casero que tiene cerca de 80º, con razón cogen las que cogen...
Ayer montamos una cenita en plan typical spanish con croquetas, tortilla de papas, magra con tomate, y lo que quiera que fuera aquello que hizo Jarvi, pero que mira que estaba bueno. Y de postre, la primera comida lituana que de verdad podemos decir que estaba cojonuda, una especie de deconstrucción de tarta de la abuela que hizo nuestra amiga Birute (Best menthor ever). Joder, qué cosa más rica
No os preocupéis por la ola de frío polar que está azotando el viejo continente (que ahora se llama Carrefour) ya que, por el momento no dormimos en un cajero ni en la calle, así que sobreviviremos. Necesitamos nieve nueva porque la que hay ya está muy pisada y convertida en hielo traicionero y meada por los perretes del barrio. Fuera de todo esto, yo creo que esto del frío extremo tiene cierto componente psicológico, porque a mí a partir de -10ºC me parece que hace siempre el mismo maldito frío del copón, que por otra parte, bien abrigado tampoco es tanto. Mi problema es lidiar con el calor, porque si tienes frío te tapas y punto, pero cuando estás asado de calor en el verano murciano sin poder ir a la playa o a la piscina y te has duchado 3 veces, llega un momento que no hay más ropa que te puedas (o te puedan) quitar.
Por lo demás los primeros días aquí están transcurriendo con normalidad, salvo ciertos sobresaltos, y es que a esta gente se les va un poco el pistón de vez en cuando. También hemos probado por primera vez el Zamagonas, una especie de orujo casero que tiene cerca de 80º, con razón cogen las que cogen...
Ayer montamos una cenita en plan typical spanish con croquetas, tortilla de papas, magra con tomate, y lo que quiera que fuera aquello que hizo Jarvi, pero que mira que estaba bueno. Y de postre, la primera comida lituana que de verdad podemos decir que estaba cojonuda, una especie de deconstrucción de tarta de la abuela que hizo nuestra amiga Birute (Best menthor ever). Joder, qué cosa más rica
domingo, 29 de enero de 2012
Vuelvo a Kaunas (Parte II)
Ayer nos quedamos en que me iba a dormir después de ver el partido del Madrid. Por cierto, no os imagináis la cara de poker que tenía hoy la gente de Barcelona tras quedarse a 7 puntos en la Liga...
Bueno, a lo que vamos. Hoy me he levantado, he desayunado y me he ido al aeropuerto. Tras un buen rato de espera, en el que le he hecho la carioca al que envuelve las maletas para que me pesase mi equipaje por la cara (ya que los cabrones del aeropuerto no tenían una maldita báscula encendida) he facturado el maletón grande y he pasado el arco de seguridad teniéndome que quitar todo menos los pantalones y la camiseta (aunque tampoco hubiera sido un problema para mí, ya sabéis)
En el avión todo ha transcurrido dentro de la normalidad en Ryanair: asientos pequeños, gente intentando venderte cosas... lo típico. Viajaba con nosotros el FK Ekranas, equipo de la ciudad de Panevezys (la ciudad donde jugo España la primera fase del Eurobasket) el cual milita en la 1ª División lituana. A mi lado ha tocado esta vez una chica, que si bien no era un Hummer, tampoco es que se clarease. Todo indicaba que se había pegado su última noche en Barcelona de farra, sobre todo el olor a alcohol que desprendía y había intentado disimular con medio bote de colonia barata. Al bajar del avión, ya en Vilnius todo estaba lleno de nieve (por fin, coño. Uno de los motivos por el que me vine aquí era por el frío y la nieve y hasta ahora este país me ha estado puteando de lo lindo) y una temperatura cercana a -15ºC. Para llegar a Kaunas tenía que tomar dos trenes, uno desde el aeropuerto a Vilnius y otro de Vilnius a Kaunas. Una cosa normal, pensaréis, y yo también lo pensaba hasta que he descubierto que entre que llegaba un tren y salía el otro había dos minutos de diferencia, así que he tenido que salir como alma que lleva el diablo cargado de equipajes para llegar a la otra vía a través de unos túneles. Una vez en el tren con destino Kaunas, me han cobrado el billete, con un suplemento por pagar a bordo. ¿Cómo coño quieren que vaya a la estación, compre el billete y vuelva a las vías en 2 minutos? No es que haya sido una gran cantidad, pero es de listos cuanto menos. Durante el trayecto, llamada de rigor a mami para decirle que todo estaba bien y un mensaje a cierta amiga mía que se cabrea porque nunca la menciono en el blog.
Al llegar a Kaunas, todo lo que era nieve virgen e inmaculada en los aledaños de las vías del tren, aquí es hielo pisado por todo el mundo, el cual te puede jugar alguna mala pasada. A mí aún no me la ha liado, y toco madera. Los agujeros, socavones y rajas de las aceras ahora están cubiertas por la nieve y se convierten en trampas mortales invisibles. Conforme me dirigía a la parada del bus me ha llamado Jose, que ya lleva aquí unos días, y ha aparecido con toda nuestra pandilla kauniana, dándome un alegrón de tres pares de cojones, porque mira que los he echado de menos.
Tras un rato en la parada, donde hemos hecho un nuevo amigo lituano que, para variar, nos ha preguntado qué cojones hacemos aquí que esto es una mierda, ha llegado nuestro bus. Hemos llegado a la resi y... ¡la puerta de nuestra habitación estaba abierta! Nos hemos quedado un poco picuetos, hasta que ha aparecido Magda por la puerta del otro cuarto de nuestra habitación. Magda es una chica polaca que ya vivió aquí el año pasado con Coki y Zazu, a la cual conocimos hace un par de meses un día que se decidió a visitar a la gente de la resi y ahora viene para hacer prácticas o algo así. Así que, contamos con una nueva compañera durante al menos los próximos dos meses.
Sin más, hasta la próxima entrega, que supongo que será después de deshacer las maletas y todo eso, porque ahora no tengo ganas.
Bueno, a lo que vamos. Hoy me he levantado, he desayunado y me he ido al aeropuerto. Tras un buen rato de espera, en el que le he hecho la carioca al que envuelve las maletas para que me pesase mi equipaje por la cara (ya que los cabrones del aeropuerto no tenían una maldita báscula encendida) he facturado el maletón grande y he pasado el arco de seguridad teniéndome que quitar todo menos los pantalones y la camiseta (aunque tampoco hubiera sido un problema para mí, ya sabéis)
En el avión todo ha transcurrido dentro de la normalidad en Ryanair: asientos pequeños, gente intentando venderte cosas... lo típico. Viajaba con nosotros el FK Ekranas, equipo de la ciudad de Panevezys (la ciudad donde jugo España la primera fase del Eurobasket) el cual milita en la 1ª División lituana. A mi lado ha tocado esta vez una chica, que si bien no era un Hummer, tampoco es que se clarease. Todo indicaba que se había pegado su última noche en Barcelona de farra, sobre todo el olor a alcohol que desprendía y había intentado disimular con medio bote de colonia barata. Al bajar del avión, ya en Vilnius todo estaba lleno de nieve (por fin, coño. Uno de los motivos por el que me vine aquí era por el frío y la nieve y hasta ahora este país me ha estado puteando de lo lindo) y una temperatura cercana a -15ºC. Para llegar a Kaunas tenía que tomar dos trenes, uno desde el aeropuerto a Vilnius y otro de Vilnius a Kaunas. Una cosa normal, pensaréis, y yo también lo pensaba hasta que he descubierto que entre que llegaba un tren y salía el otro había dos minutos de diferencia, así que he tenido que salir como alma que lleva el diablo cargado de equipajes para llegar a la otra vía a través de unos túneles. Una vez en el tren con destino Kaunas, me han cobrado el billete, con un suplemento por pagar a bordo. ¿Cómo coño quieren que vaya a la estación, compre el billete y vuelva a las vías en 2 minutos? No es que haya sido una gran cantidad, pero es de listos cuanto menos. Durante el trayecto, llamada de rigor a mami para decirle que todo estaba bien y un mensaje a cierta amiga mía que se cabrea porque nunca la menciono en el blog.
Al llegar a Kaunas, todo lo que era nieve virgen e inmaculada en los aledaños de las vías del tren, aquí es hielo pisado por todo el mundo, el cual te puede jugar alguna mala pasada. A mí aún no me la ha liado, y toco madera. Los agujeros, socavones y rajas de las aceras ahora están cubiertas por la nieve y se convierten en trampas mortales invisibles. Conforme me dirigía a la parada del bus me ha llamado Jose, que ya lleva aquí unos días, y ha aparecido con toda nuestra pandilla kauniana, dándome un alegrón de tres pares de cojones, porque mira que los he echado de menos.
Tras un rato en la parada, donde hemos hecho un nuevo amigo lituano que, para variar, nos ha preguntado qué cojones hacemos aquí que esto es una mierda, ha llegado nuestro bus. Hemos llegado a la resi y... ¡la puerta de nuestra habitación estaba abierta! Nos hemos quedado un poco picuetos, hasta que ha aparecido Magda por la puerta del otro cuarto de nuestra habitación. Magda es una chica polaca que ya vivió aquí el año pasado con Coki y Zazu, a la cual conocimos hace un par de meses un día que se decidió a visitar a la gente de la resi y ahora viene para hacer prácticas o algo así. Así que, contamos con una nueva compañera durante al menos los próximos dos meses.
Sin más, hasta la próxima entrega, que supongo que será después de deshacer las maletas y todo eso, porque ahora no tengo ganas.
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